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Abr
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Entrevista a Cristina Andreu

Cristina Andreu nació en Elche en 1962. Vivió allí hasta que poco después de comenzar su carrera como bailarina fue a Valencia y más tarde a otras ciudades como Barcelona, Madrid o Nueva York. En el año 1994 fundó la compañía de danza “La Sonrisa de Caín” como respuesta a la necesidad de crear un núcleo de trabajo capaz de reunir a profesionales de diversos ámbitos con inquietudes artísticas comunes. Ésta es una excepción en el núcleo de las compañías de danza valencianas ya que utiliza escenografía audiovisual, música en directo y performances en la mayoría de sus actuaciones. A lo largo de los años, ha creado su propia forma de concebir la danza basada en una gran capacidad comunicativa y una estética totalmente contemporánea. Entre las obras más destacadas encontramos “Me hago la muerta”, “Tócame con tus ojos”, “Flesh 174”, etc. La entrevista que presentamos a continuación la realizamos en Marzo del 2008, cuando acababa de estrenar su último espectáculo: “Malajes”.

Cristina Andreu durante su espectáculo Flesh 174

Cristina Andreu durante su espectáculo "Flesh 174"

¿Por qué razón no hiciste nada relacionado con la danza hasta acabar el bachillerato?

En realidad empecé en el teatro con 18 o 19 años. Estuve cuatro años trabajando con compañías de teatro y al mismo tiempo empecé a estudiar danza. Pensaba que ya se me habían pasado diez años para empezar pero no era así. Hice el clásico en cuatro años mientras que normalmente se tarda seis años en hacerlo. Sin embargo, no me veía en un escenario bailando clásico y con el teatro no estaba muy a gusto porque no había una formación clara y era un poco anárquico todo. Después estuve en Valencia y más tarde en Barcelona y desde entonces no he parado.

¿Tuviste unos años de transición antes de fundar “La sonrisa de Caín” en 1994?

En el año 92 me fui a Nueva York con una beca y encontré allí lo que estaba buscando. Tomé un curso de 15 días y lo entendí todo de repente. Me fui a profundizar en la nueva danza, la improvisación y otras técnicas de movimiento a favor de la anatomía, al contrario de las técnicas que partían del clásico que van un poco en contra de ésta. Cuando volví de Nueva York tenía que apostar por una ciudad. También había estado trabajando en Madrid pero tenía ganas de estar quieta en un sitio y generar cosas a partir de todo lo que había aprendido. Decidí fundar mi propia compañía en Valencia.

¿Qué tipo de artistas tienen cabida en tu compañía?

Realmente no tengo una compañía estable porque eso es impensable tal y como están las cosas. A nivel nacional existen muy pocas compañías con financiación suficiente para mantener una línea de trabajo y gente fija. Están el “ballet nacional” y un par más que tienen subvenciones importantes. La compañía en principio era yo sola y después mi socia y yo. Realmente se crea para reunir a gente con inquietudes parecidas. Si hubiera existido alguna compañía que trabajara la danza desde el lugar que a mi me interesa , probablemente no hubiera creado la compañía. Para mí era impensable trabajar en cosas que a mi no me interesaban como forma de expresión o de búsqueda. La compañía da cabida a gente que está en esta misma línea y reúne a gente cercana a la compañía. A veces se crea el espectáculo en función de la gente que trabaja en la compañía en ese momento y otras veces se crea para gente que tiene intención de trabajar.

Hay músicos  como Joan Martínez que han trabajado en varios espectáculos. Es un gustazo trabajar con ellos porque están en los ensayos y van creando un ambiente sonoro de lo que están viendo. También he trabajado con actores que no han bailado pero que aportan otras cosas. Algo de texto siempre ha aparecido en nuestras obras. Los bailarines no somos mudos aunque no sea nuestro principal soporte. Pero jugar con la palabra igual que se juega con la iluminación o con el elemento escenográfico es importante. Aún así, el espectáculo lo soporta siempre el movimiento creado a partir de las necesidades expresivas. Se genera movimiento nuevo para cada espectáculo. No cogemos  movimientos de repertorio y empezamos a organizarlos. Nos interesa crear una conexión entre la forma y el fondo. La búsqueda de la compañía no es simplemente construir a nivel físico y formal sino desarrollar un lenguaje a partir de unas necesidades.

¿Cómo decides no participar como bailarina en tu último espectáculo “Malajes”?

Ésta es mi primera vez. Porque es durísimo dirigir e interpretar espectáculos a la vez. En los dos espectáculos anteriores busqué ayuda exterior. Era gente de confianza que me ayudaban a conseguir lo que pretendía. Aunque yo seguía teniendo la responsabilidad de la dirección. En éste, decidí lo que quería dirigir y me ha gustado. Fue muy raro el día de la función porque el día del estreno porque no sabía qué hacer. Al final me ha ido bien porque durante el proceso veía las prioridades y mientras estás dentro todo es prioritario e importante. A lo mejor dejas cosas que desde fuera sabes que son prioritarias. No iba a ciegas abordando todos los frentes.

 

Malajes, último espectáculo dirigido por Cristina Andreu 

"Malajes", último espectáculo dirigido por Cristina Andreu

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere seguir tus pasos?

Quien tiene necesidad lo hace. Lo más difícil de combinar es la parte de producción. Es mejor definirse en un lugar y buscar ayuda para llevar la producción. Es un error gastar energía en la parte económica ya que no va a parar al crecimiento artístico. Quien tenga necesidad que haga cosas a su medida y conforme vaya avanzando que elija cosas de mayor envergadura.

¿Cómo ayudan la Instituciones a la danza?

La danza es el arte abandonado. Un espectáculo de danza esta saliendo con 24.000 0 30.000 euros como mucho y hay gente que con 10.000 euros monta un espectáculo. El mercado de danza es mínimo ya que no goza de la popularidad de otras manifestaciones artísticas como la música, la pintura o el teatro. Hay pocos festivales y pocos lugares donde se muestra danza y por ello es un privilegio estar presente en algunas programaciones. Quien tiene necesidad de hacer danza debe arriesgarse, pero nunca por dinero. Al revés, a veces le cuesta dinero a uno mismo. Yo no me puedo quejar  ya que siempre he vivido de mi trabajo y sobretodo de la docencia. Nunca me he privado de nada y sé que esto es un privilegio ahora mismo. Las cosas están bastante crudas y mal. Pero hace 20 años estábamos mucho peor, por eso… ¡ánimo!


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