Archivos para 29 octubre 2009

29
Oct
09

La sombra de Nat King Cole

A pesar de ser uno de los artistas más importantes de la música americana, Nat King Cole sigue siendo para muchos un gran desconocido. Cantante de voz dulce y excelente pianista, Nat King Cole fue un artista tremendamente influyente y rompedor. Influyente porque marcó decisivamente a músicos de la talla de Ray Charles o Oscar Peterson y rompedor porque su ascenso al éxito como cantante de música popular le llevó a ser el primer negro en tener un programa en televisión. Nat Cole entró en la historia de la televisión con The Nat King Cole Show que empezó a emitirse el 5 de noviembre del 56 en la NBC y terminó el 17 de diciembre de 1957. Seguramente, Nat King Cole fue un buen candidato por su imagen sofisticada y a la vez afable. A pesar de no contar con un patrocinador nacional, el programa se convirtió en un espectáculo por el que pasó gente como Ella Fitzgerald, Johnny Mercer o un joven Billy Preston. Así, Nat Cole abrió camino en televisión a futuros artistas con un programa basado en el concepto tan americano de entertainment.

Os dejamos un fragmento del programa con la actuación de Nat King Cole junto a Billy Preston que tenía tan sólo 11 años. Juntos tocan y cantan el clásico de Fats Domino, Blueberry Hill.

Como muchos grandes artistas, Nat King Cole tuvo varias facetas. Aprendió a tocar el piano a los 12 años tocando tanto jazz y gospel como música clásica lo que le proporcionó una sólida base. Más tarde se convirtió en uno de los grandes del jazz consolidando la formación de trío con piano, guitarra y bajo. Este tipo de formación era todavía rara y en las compañías siempre le decían a Nat King Cole que le faltaba gente. Sin embargo, el éxito de The Nat King Cole Trio estableció el trío como un modelo de formación que seguiría en primera instancia su también amigo Oscar Peterson y tras él, muchos más. De hecho, el Oscar Peterson Trio llegó a acompañar a Nat King Cole en varias ocasiones -por ejemplo en el show de la NBC-. Además, Cole grabó junto a saxofonistas como Lester Young o Dexter Gordon, se movió por distintos estilos como el boogie y triunfó con canciones como Sweet Lorraine. Ray Charles, que imitó a Nat Cole en sus inicios, adoraba su forma de tocar y de cantar. Como el mismo dice en el documental Piano Blues, “de chaval, cuando empecé, aspiraba a ser como él. Quería cantar y acompañarme al piano con el buen gusto con el que lo hacía él. Por eso trataba de imitarle. Comía con Nat King Cole, dormía con Nat King Cole, bebía con Nat King Cole…”

Al final del vídeo, Ray añade: Real tasty stuff! en referencia al buen gusto de Cole.

El interés de Nat King Cole por la música latina y tradicional le llevó a cantar canciones en castellano -a pesar de no hablarlo- y a actuar en países como Venezuela y Cuba en varias ocasiones. Todos conocemos canciones como Quizás, Quizás, Quizás, Aquellos ojos verdes o Bésame mucho y las hemos escuchado con la voz de Cole aún sin reconocerlo. Este tipo de canciones melódicas le abrió un mercado nuevo aunque era un tipo de interpretaciones que, mas o menos, había hecho siempre con su voz fina y una sonrisa de oreja a oreja. Personalmente, no creo que estén muy alejadas de muchas de las baladas que había cantado en inglés aunque sí de su trabajo en el jazz más puro. El cineasta Wong Kar Wai utilizó varias canciones de Nat King Cole en  Deseando Amar (In The Mood For Love, 2000)

Queríamos dedicarle un espacio a Nat King Cole para mostrar sus dos principales facetas como artista. Se trata de un músico esencial en el desarrollo de la música negra y de su aceptación social. Si Nat King Cole pudo transformar el panorama musical de su época y triunfar como lo hizo fue , en gran medida, por su faceta como cantante, su buena presencia y porque muchas de sus canciones podían gustar a toda la familia. Pero por encima de todo, fue un gran músico que se dedicó tanto al jazz como a la  música tradicional y al pop según periodos. No conviene situar un estilo de música por encima de otro sino disfrutar, cada uno a su manera, del gran talento de Nat King Cole como pianista y cantante.

Descarga Nat Cole Meets the Master Saxes (Lester Young, Dexter Gordon, Illinois Jacquet) (Contraseña: greaseyspoon)

Descarga Nat King Cole en Español (Contraseña: FLAQUITA)

24
Oct
09

Cannonball Adderley – Somethin’ Else (1958)

Somethin’ Else se ha tratado a menudo como un disco más de Miles Davis aunque el que aparece como líder de la sesión es Cannonball Adderley. La canción que da título al disco es de Miles, tres de las cinco canciones del disco comienzan con Miles como primer solista y Cannonball grabó Milestones (1958) y Kind of Blue (1959) con Miles como líder. He de reconocer que cuando compré el disco, lo hice atraído y sorprendido por la idea de que Miles apareciese como sideman y no como líder. Por eso creo que sería injusto reducir Somethin’ Else a un disco más de Miles Davis sin tener en cuenta las particularidades del disco, la labor de Cannonball y el título: “otra cosa”.

Somethin’ Else, considerado por la crítica como un de los mejores discos de la historia del jazz, demuestra la dificultad de encasillar la música bajo etiquetas. Normalmente, se dice que es un disco alineado en el estilo hard-bop y el cool pero si atendemos a la formación podemos comprender la heterogeneidad que alberga. Cannonball Adderley fue uno de los grandes saxofonistas altos que crecieron bajo la influencia de Charlie Parker; Miles, a pesar de haber hecho tanta música, sigue identificándose con el estilo cool; Hank Jones ha grabado con muchísima gente: Ella Fitzgerald, Charlie Parker, Lester Young, Frank Sinatra, John Coltrane…; Art Blakey, considerado uno de los mejores baterías de jazz, está ligado a la renovación del be-bop y el posterior hard-bop y Sam Jones ha grabado con Gillespie y Thelonious Monk entre otros.

El disco se abre con Autumn Leaves, un standard que arregló Johnny Mercer a partir de la canción francesa Les feuilles mortes, que aquí suena como nunca. Después de un inicio de piano vacilante entran los vientos creando un crescendo que culmina con la poética entrada de Miles. Le sigue Love For Sale, una composición de Cole Porter, que empieza de un modo similar. Primero entra Hank Jones y después Art Blakey con un toque latino hasta que Miles introduce la melodía. Después es el turno de Cannonball que muestra todos sus recursos y evidencia, con mucho swing, la influencia de Charlie Parker. Somethin’ Else y One For Daddy-O conforman probablemente el punto culminante del disco. Somethin’ Else comienza con Miles tocando frases breves y Cannoball respondiendo. Vuelve a empezar Miles como solista y le sigue Cannonball que entra con mucha fuerza. El hecho de que Miles empiece como solista en estos temas puede interpretarse -también- como un respeto a una dinámica de menos a más fuerza. Es decir, comienza Miles tocando lírico, con menos notas y subiendo la intensidad poco a poco. Después llega el momento de Cannonball que añade muchas más notas y velocidad. One For Daddy-O es un homenaje a Dady-O Daylie, uno de los grandes dj’s de Chicago, escrito por Nat Adderley, el hermano de Cannoball. Es mi tema preferido, un blues con mucho swing que abre Cannoball. Al final, se escucha a Miles decir: “Is that what you wanted, Alfred? (Es eso lo que querías, Alfred?)” preguntándole al productor Alfred Lion.

Somethin’ Else es un disco con temas largos, sobre todo los cuatro primeros. Autumn Leaves dura casi once minutos, Love For Sale siete y Somethin’ Else y One For Daddy-O se quedan en ocho. Es así porque cada solista, especialmente Cannonball y Miles aunque también Hank Jones, tienen mucho espacio para improvisar. Además, todas las canciones tienen introducción y cierre. La canción más corta es la encargada de cerrar el disco. Dancing in the Dark (4:03) es una balada marcada por el inicio sexy de Cannonball al saxo. Esta vez, Cannonball tiene toda la canción para improvisar ya que Miles no participa y Hank Jones se mantiene como acompañante. Además, en las reediciones se ha incluido un bonus track que no venía en el álbum original. Bangoon, lanzada inicialmente como Allison’s Uncle, es una composición de Hank Jones que, para mí gusto, podía haberse incluído sin problemas en el disco original y hubiera añadido más matices al disco. Vale la pena escuchar a Hank Jones y a Art Blakey con uno de sus famosos solos.

En definitiva, Somethin’ Else es un disco especial de esos que cuando escuchas te gusta cada vez más. Creo que es un disco muy recomendable tanto para quien ya esté atrapado por el jazz como para quien quiera probar suerte.

Formación: Julian “Cannonball” Adderley – Saxo alto / Miles Davis – Trompreta / Hank Jones – Piano / Sam Jones – Bajo / Art Blakey – Batería

Descarga Cannonball Adderley – Somethin’ Else

22
Oct
09

Lester Young with the Oscar Peterson Trio (1952)

El fantástico trío de Oscar Peterson, más J.C.Heard a la batería, acompaña a Lester Young, uno de los saxofonistas más emblemáticos e interesantes de la historia del jazz. Se lee en muchos libros que Lester no volvió a ser el mismo después de estar en el ejército. Depresión y alcoholismo agravados por el éxito de músicos blancos que imitaron su estilo pero este disco  evidencia que nunca perdió su capacidad de expresión. Lester siempre fue un hombre callado y algo misterioso. Su aspecto de bohemio, sus historias de vida y su carácter excéntrico hicieron que se convirtiera en una referencia y casi una leyenda para los jóvenes hipsters. Los hipsters, normalmente blancos aficionados al jazz, vivieron fascinados por personajes como Lester y trataron de adoptar su estilo de vida. Fue el modelo perfecto no sólo por su aspecto sino también por ser un músico pobre y errante durante sus últimos años y, sobre todo, por su forma de tocar. Lester Young rompió con el modelo de saxo tenor establecido por su colega Coleman Hawkins que tenía un ataque mucho más agresivo y agudo. Él prefería tocar de un modo más relajado y fluido, sin vibrato, con mucho swing y anticipando el estilo que luego se llamó “cool”. Hay quien incluso ha relacionado esta forma de tocar con el hecho de que Lester fumara marihuana habitualmente.

Lester comenzó a ganarse un nombre propio en el jazz cuando entró en la orquesta de Count Basie, precisamente a sustituir a Coleman Hawkins. Sin embargo, como muchos músicos de jazz, Lester vivió la música desde pequeño cuando aprendió a tocar la trompeta, el violín y la batería -antes de decidirse por el saxo- en la banda familiar junto a su padre y hermanos. Después pasó por varias orquestas y acompañó a cantantes como Billie Holiday de quien se hizo muy amigo. De hecho, fue ella quien le puso el sobrenombre de “The Pres” (diminutivo de “el presidente”) y Lester quien le llamó a ella “Lady Day.”

En el momento de la grabación del disco Lester Young with the Oscar Peterson Trio, Lester atravesaba un momento de adicción al alcohol y había iniciado ya su decadencia física. Estaba familiarizado con la formación de trío porque ya había tocado así junto a Nat King Cole durante los años 40. Ahora grababa con uno de sus sucesores más adelantados. Oscar Peterson, que siguió el modelo de trío popularizado por Nat King Cole -pero utilizado ya por Art Tatum- fue capaz de formar su propio estilo con fuentes de inspiración diversas. Art Tatum fue su principal influencia pero también tomó cosas de los pianistas de boogie, de ragtime y de James P.Johnson y Teddy Wilson. Además, acompañó a multitud de artistas como Louis Armstrong, Ella FitzgeraldRay Charles o Dizzy Gillespie adaptándose a lo que exigiese la ocasión. Aquí Peterson trabaja al servicio de Lester Young, manteniendo una base rítmica sólida, rica y con swing, relajando el tempo en las baladas y brillando como solista. Podemos escucharle como solista en Tea for two, uno de los grandes temas del disco.

Lester Young with the Oscar Peterson Trio incluye varios standards como I can’t get started, These foolish things o Tea for two y combina tempos más rápidos con buenas baladas. Personalmente, nos quedamos con Ad Lib Blues que abre el disco, Just You Just Me y Almost Like Being in Love aunque se trata de un disco único, en su conjunto. Comentario aparte merece (It takes) Two to Tango en la que Lester se anima a cantar sin voluntad de impresionar a nadie, sólo para pasarlo bien y disfrutar. No hay que olvidarse de los incombustibles Barney Kessel y Ray Brown, habituales del trío de Peterson y nombres propios del jazz. Kessel introduce varios temas y puntea cuando le corresponde y Ray mantiene la base adecuada junto a J.C.Heard.

En definitiva, Lester Young with the Oscar Peterson Trio es un disco para escuchar una y otra vez en un ambiente relajado.  Es cierto que, hacia el final de su carrera Lester se dedicó más que nunca a las baladas más íntimas y prueba de ello son Stardust o I’m confessin’ (that I love you) pero lo hizo con la emoción de un solitario y la nostalgia de un renovador imitado. Algunas de las composiciones lentas del disco son el reflejo de su estado de ánimo y, si se piensa, el jazz está lleno de temas de extraordinaria belleza creados por artistas en decadencia física (Billie Holiday, Chet Baker…).

Con la irrupción del be-bop durante los años cuarenta, Lester Young pasó de ser un modernista entre los clásicos a ser un clásico entre los modernistas. Apenas modificó su estilo porque ya había encontrado su voz propia y muchos saxofonistas posteriores se fijaron en su estilo.  The Pres siempre se consideró un músico de swing pero su inusual sentido del ritmo, su capacidad melódica y su personalidad le conviertieron en un saxofonista diferente.

Formación: Lester Young – Saxo tenor / Oscar Peterson – Piano / Barney Kessel – Guitarra / Ray Brown – Contrabajo / J.C.Heard – Batería.

Descarga Lester Young with the Oscar Peterson Trio

21
Oct
09

Recopilaciones Tránsito – Groove 2

Ya tenemos en Tránsito el segundo recopilatorio de Groove. Groove 2 sigue la misma línea del primero por ser una selección basada en la música negra. Vuelve a haber mucho blues y soul además de funk, jazz y rock ‘n’ roll. Hemos tratado de variar los artistas para no caer en demasiadas repeticiones. Además, hemos cumplido con las dos peticiones hechas en el recopilatorio anterior.

Como siempre, son bienvenidos los comentarios y las sugerencias. Esperamos que os guste.

Descarga Groove 2

01. The Crusaders – Put it where you want

02. Ike & Tina Turner – Shake your hand

03. Los Lobos – Let’s say goodnight

04. John Lee Hooker – One bourbon, one scotch, one beer

05. Creedence Clearwater Revival – I heard it through the grapevine

06. Ann Cole – Got my mojo working

07. Eddie Floyd – Big Bird

08. Otis Redding – Hard to handle

09. Clarence “Gatemouth” Brown – Frosty

10. Barrence Whitfield and the Savages – Savage Sax

11. Bob Marley & the Wailers – Baby we got a date (Rock it baby)

12. Lowell Fulson – Reconsider baby

13. Lynyrd Skynyrd – I know a little

14. Little Walter – My Babe

15. James Brown – Papa’s got a brand new bag

16. Jimmy Smith – Mr. Johnson

17. The Doors – Riders on the storm

18. Extreme – Get the funk out

Descarga Groove 2

18
Oct
09

¿Cineastas invisibles? Pedro Costa

Ficha No quarto da Vanda

“Casa de lava” es un película completamente boicoteada, casi la hice en mi contra. Por un lado estaba el guión -incluso si no era muy coherente- y por otro, la situación: “Esto es lo que de verdad siento, esto es lo que hacemos”. Eso da como resultado el vaivén perdido, que pega mucho con esa historia de una chica perdida que no sabe encontrar ni las palabras, ni la emoción, ni el camino… A mi alrededor veía a esas personas un poco preguntonas, los caboverdianos, que hacían de figurantes, que ayudaban, a veces se les contrataba para que prepararan la comida. Quería hacer una película con ellos y básicamente olvidar al equipo. Me sentía capaz de coger la cámara de 35 mm, el sonido, irme con el material y rodar solo. Y al final del rodaje, como todos habíamos aprendido algo de criollo, la gente del pueblo nos dio, a mí y a varios miembros del equipo, cartas, mensajes,  regalos, paquetes de café, de tabaco, para las familias, para los padres, madres, hijos, niños, que habían emigrado y vivían aquí en Lisboa, sobretodo en Fontainhas, o no muy lejos. Me acerqué, pues, al barrio a hacer de cartero. Debió de resultar muy extraño ver llegar a un tipo como yo, que farfullaba un poco de criollo […]Los colores, los sonidos, todo lo que era visual y sonoro me encantaba, era como estar un poco fuera de la ciudad, al margen de la sociedad.

Entré en esa habitación con un deseo de ficción, claro está, no tenía un deseo documental. Si ése hubiera sido el caso, habría sido el fin del mundo, de todo. Iba allí para que me gustara Vanda, el barrio, verlo por primera vez, hacer la película más hermosa del cuarto, del barrio, de Portugal, del mundo -eso no es una ambición documental. Entonces, me instalé. Se inició un largo periodo en el que comprendí lo que es el cine, el espacio. Empecé a comprender ese espacio de seis metros cuadrados, ocupado por dos chicas totalmente hundidas, que me dejaban un metro para un trípode, una cámara y un pequeño espejo. Libertad muy vigilada, muy condicionada, y tuve que comprender que me acogían allí pero no totalmente.

Fragmentos extraídos de la entrevista a Pedro Costa publicada en el libro Un mirlo dorado, un ramo de flores y una cuchara de plata.

Pedro Costa es uno de los cineastas más auténticos y personales del panorama europeo. El director portugués se sitúa, en cuanto a relevancia artística, a la altura de directores fundamentales del cine portugués como Manoel de Oliveira y Joao César Monteiro. Pese a la calidad de sus obras, no suelen alcanzar un público ni siquiera intermedio, ya que su visión se suele limitar a filmotecas, museos o festivales. Las afirmaciones del cineasta Montxo Armendáriz en el especial Cahiers Du Cinema dedicado a Tasio (1984) respecto al cine español pueden extrapolarse -en este caso- al cine europeo. En España, el método de distribución actual y en consecuencia el público de las películas que acude a las salas de cine,  tiene dos límites casi imposibles de traspasar: por un lado, encontramos el cine llamado comercial distribuido en multicines, que generalmente necesita de una inversión económica fuerte, -generalmente mediocre y repetitivo- y por otro, el cine difundido a través de festivales y que muy difícilmente llega a traspasar estas fronteras. En un lugar intermedio, encontramos fantásticas y escasas películas -por desgracia, excepciones- que llegan a las grandes pantallas y que (normalmente), con grandes o pequeños presupuestos, según casos, agradan generalmente de igual manera tanto a público como a crítica (p.e. Malditos Bastardos (2009) de Q. Tarantino, Moon (2009) de Duncan Jones, Los abrazos rotos (2009) de Pedro Almodóvar).

Por esa razón, el cine de Pedro Costa es de difícil visionado en España. Por ello, me interesa destacarlo y concederle el mérito que se merece. En este caso, vamos a hablar de No Quarto da Vanda (2000), una coproducción entre Portugal, Alemania y Suiza que muestra la coexistencia de vida y destrucción en el barrio lisboeta de Fontainhas. Una de sus protagonistas, Vanda Duarte, que ya había trabajado anteriormente con Costa en Ossos (1997), exige al director que “retrate el verdadero barrio” y así lo hace, sin censura ni atrezos. Así pues, el cineasta portugués abandona los 35 mm y aquello de lo que normalmente todo director se rodea al llevar a cabo una película -el equipo- para utilizar un aparataje mínimo: durante dos años maneja su cámara digital y graba, en un primer lugar, la habitación de Vanda y, en segundo lugar, aquellos personajes y espacios destinados a desaparecer. Este destino se sitúa en idéntico nivel al de las ciudades que aparecen en Naturaleza Muerta (2000) y las demoliciones de ambas son grabadas de manera sincera, sin más explicaciones. Así pues, también son la “otra cara” de un capitalismo salvaje que deja de lado aquello más humano, en el que algunas personas y algunos lugares van a desaparecer irremediablemente.

Fotos extraídas del libro Un mirlo dorado, un ramo de flores y una cuchara de plata.

13
Oct
09

Ray Charles – What I’d Say

What'D I SayWhat I’d Say, una de las grandes canciones de Ray Charles, fue también el nombre de un disco que Ray grabó durante su etapa en Atlantic Records y que se publicó en el año 59. En aquel momento, Ray ya había iniciado su propia revolución musical y había triunfado con canciones como Hallelujah and I love her so, Mess Around, I Got A Woman o The Night Time Is The Right Time pero todavía tenía muchísimo que ofrecer.

El disco se abre con el sonido de órgano de What I’d Say. Según contó el propio Ray Charles, esta canción fue fruto de una improvisación durante un concierto en 1958. Tal y como retrata la película Ray, Charles ya había agotado la lista de canciones previstas pero aún faltaba tiempo para cumplir lo pactado y Ray le dijo a sus coristas: “Escuchadme, voy a hacer el tonto un poco. Vosotras seguidme.” Ray empieza así a tocar un blues con un acompañamiento de conga que le da un toque latino y sensual. La letra de la canción, aparentemente algo inconexa, está llena de alusiones sexuales* que parecen avanzar precipitad e inevitablemente hasta el climax: un momento de llamada-respuesta entre Ray y las coristas en el que Ray evidencia su utilización del gospel para tratar asuntos -considerados- obscenos. *(Hey mama, don’t you treat me worng / come and love your daddy all night long / See the girl with the diamond ring / she knows how to shake that thing – Hey mama, no me trates mal / ven y ámame toda la noche / ves a esa chica con el diamante? / ella sabe agitar esa cosa).

Poco después y tras incorporarla al repertorio en varias canciones, Ray grabó la canción para Atlantic pero todavía quedaban algunos asuntos por resolver. Más allá de la controversia asegurada, What I’d Say duraba casi siete minutos cuando los singles en aquella época solían estar limitados a entre dos y tres minutos. En Atlantic lo resolvieron partiendo la canción en dos (What I’d Say Part I y What I’d Say Part II) y la publicaron sabiendo que terminaría siendo un éxito. Al principio algunas radios se negaron a pincharla quejándose de su carga sexual. Además, como ya le sucedió a Ray con I got a woman, muchas críticas venían de sectores religiosos negros que no aceptaban la utilización del gospel para canciones seculares y comerciales.

Por lo demás, What I’d Say es un disco muy completo con algunas líneas artísticas bastante claras. Por una parte, la presencia y participación constante de las Raelettes hace que el estilo llamada-respuesta propio tanto del blues como del gospel esté muy presente a lo largo del disco. Además, la mayoría de canciones tratan directamente del amor pero no del amor blando ni dulcificado en que ya había caído el rock ‘n’ roll sino de un amor sensual y caliente. En este sentido, podemos hablar de What kind of man are you, una canción en la que canta integramemente Mary Ann Fischer con los coros de las demás Raelettes. Mary Ann se pregunta “qué clase de hombre eres que no te puedo satisfacer, por más que lo intento.” Por otra parte, hay un fuerte componente de R&B y podemos escuchar el talento de Ray al piano. En este aspecto hablamos, para mí, de algunas de las mejores canciones que Ray grabó a lo largo de su carrera: Rockhouse, Jumpin’ in the morning Roll with my baby. Rockhouse es un blues instrumental que Ray va construyendo poco a poco añadiendo detalles. En Jumpin’ in the morning escuchamos a Ray tocando boogie-woogie respaldado por los riffs de su orquesta y los coros -esta vez masculinos-. Se trata de una canción con un sonido jump que remite a los grandes del jump blues como Louis Jordan o Big Joe Turner. Y Roll with my baby es un piano blues que nos recuerda a Nat King Cole por la manera de tocar y cantar de Ray.

Tell all the world about you y My Bonnie son canciones con una estructura similar; muchos parones, coros y un ritmo desenfadado con un toque de humor. Por su parte, You be my Baby tiene un ritmo muy latino y es una de las más bailables. Además, una de las particularidades del disco es Tell Me How Do You Feel en la que Ray toca el órgano. Se trata otra vez de un blues movido con coros de las Raelettes y letra construida alrededor de una mujer. “Dime como te sientes cuando novia se acuesta con tu mejor amigo / Lo quiero saber / sientes que te vuelve loco? / o que siempre lo has estado?” Completa el disco That’s Enough, una balada con tempo más lento en la que Ray explica como debe ser su baby. Aparte de la labor de Ray, tenemos que hablar, no sólo de las fantásticas Raelettes, sino de la orquesta y los solos de saxo presentes a lo largo de todo el disco.

Ray Charles es uno de esos artistas con tanta música grabada que es difícil abordarla toda pero What I’d Say es un disco que hay que escuchar. Hay que tratar de evitar caer solamente en recopilaciones ya que insisten siempre en las mismas canciones porque si atendemos a los discos tal y como se publicaron entendemos mucho mejor al artista y su música.

Por último, os dejamos con un fragmento del documental Piano Blues en el que Ray Charles improvisa un blues ante la mirada de Clint Eastwood.

Descarga Ray Charles – What I’d say

Decarga la película Ray (password: polloking.blogspot.com)

Descarga DVD – Piano Blues (Documental dirigido por Clint Eastwood perteneciente a la serie Martin Scorsese Presents The Blues) (password: polloking.blogspot.com )

12
Oct
09

Músicos en las calles

La omnipresencia de la música ha hecho que estemos tan acostumbrados a ella que hay situaciones en la que ignoramos, o la detestamos, o querríamos un poco de silencio pero hay otras en las que la música irrumpe en la cotidianeidad con fuerza para conmovernos y quedarse grabada en nuestra memoria. Durante nuestra estancia en Berlín este verano, tuvimos la oportunidad de grabar a tres músicos que tocaban jazz en Hackescher Markt. Con una formación de trio -saxo, guitarra y batería (o caja)- tocaron varios clásicos como Summertime (Gershwin) o So What (Miles Davis). Los tres eran grandes músicos i formaban parte de la enorme cantidad de músicos anónimos que circulan por el mundo y que intentan ganar unas monedas por la calle haciendo lo que más les gusta.

Al colgar los vídeos, descubrimos que hay una grandísima cantidad de grabaciones de músicos tocando en las calles de todo el mundo.  Aunque es imposible poder seleccionar una muestra justa de todo lo que hemos visto, os dejamos con dos de los vídeos que más nos han gustado. El primero es de un hombre en Chicago cantando y tocando un blues con la armónica sin más acompañamiento que el chasquido de sus dedos. Además, vemos que se le unen unos amigos que llevan el ritmo. Pensamos que este vídeo remite directamente a las raíces del blues cuando se contaban historias tristes con la técnica de llamada y respuesta entre la voz y la harmónica. En efecto, nos acordamos de Sonny Boy Williamson II y John Lee Hooker.

El segundo va en la misma línea pero además de harmónica y voz también hay guitarra. Grandpa Elliot, un músico callejero célebre de Nueva Orleans, entona su blues con la ayuda de un guitarrista mucho más joven que él.

Grandpa Elliot nos conduce al proyecto Playing for Change, un “movimiento multimedia creado para inspirar, conectar y conseguir la paz en el mundo a través de la música.” Se trata de una iniciativa de Mark Johnson quién pensó en juntar a músicos callejeros de todo el mundo a través de una canción que todos conocieran. La canción elegida fue Stand By Me de Ben E.King. Una canción para llegar a convertirse en un clásico tuvo su propia historia. Curiosamente, Ben E.King compuso la canción junto al tándem Lieber-Stoller para el grupo The Drifters pero no quedaron demasiado impresionados y al poco tiempo uno de sus componentes murió. Ben E.King afirmó que nunca pensó en grabarla pero tras la grabación de Spanish Harlem, el productor le preguntó por material nuevo y King aprovechó para cantar el tema por el que es conocido.

En cualquier caso, el proyecto de Playing for Change nació en Santa Mónica (California). Allí Mark Johnson vio a Roger Ridley, un músico callejero que estaba cantando Stand by me. Mark le preguntó si podía volver con un equipo de sonido y grabarle a lo que Roger accedió.  Johnson grabó un documental junto a Jonathan Walls sobre los músicos callejeros de EE.UU. que fue presentado en el Festival de Sundance en el 2003. El proyecto continuó en el 2008 con Playing for Change: Peace Through Music. De ese documental os dejamos con varias canciones. Primero la versión de Stand By Me interpretada, gracias a un equipo de grabación móvil, por músicos de todo el mundo con un resultado magnífico porque todos ellos viven la música y no la entienden como una mercancía. También las versiones de Bob Marley: One Love y War/No more trouble donde lo que más destaca es ver a los africanos -aquellos para los que Marley quería unidad- cantar sus canciones. Participan también Manu Chao y Bono aunque sabemos que algunos se apuntan a todo y que quizás se necesitan estrellas para llamar más la atención. Nos quedamos con los anónimos…





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Música en Tránsito

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