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¿Cineastas invisibles? Pedro Costa

Ficha No quarto da Vanda

“Casa de lava” es un película completamente boicoteada, casi la hice en mi contra. Por un lado estaba el guión -incluso si no era muy coherente- y por otro, la situación: “Esto es lo que de verdad siento, esto es lo que hacemos”. Eso da como resultado el vaivén perdido, que pega mucho con esa historia de una chica perdida que no sabe encontrar ni las palabras, ni la emoción, ni el camino… A mi alrededor veía a esas personas un poco preguntonas, los caboverdianos, que hacían de figurantes, que ayudaban, a veces se les contrataba para que prepararan la comida. Quería hacer una película con ellos y básicamente olvidar al equipo. Me sentía capaz de coger la cámara de 35 mm, el sonido, irme con el material y rodar solo. Y al final del rodaje, como todos habíamos aprendido algo de criollo, la gente del pueblo nos dio, a mí y a varios miembros del equipo, cartas, mensajes,  regalos, paquetes de café, de tabaco, para las familias, para los padres, madres, hijos, niños, que habían emigrado y vivían aquí en Lisboa, sobretodo en Fontainhas, o no muy lejos. Me acerqué, pues, al barrio a hacer de cartero. Debió de resultar muy extraño ver llegar a un tipo como yo, que farfullaba un poco de criollo […]Los colores, los sonidos, todo lo que era visual y sonoro me encantaba, era como estar un poco fuera de la ciudad, al margen de la sociedad.

Entré en esa habitación con un deseo de ficción, claro está, no tenía un deseo documental. Si ése hubiera sido el caso, habría sido el fin del mundo, de todo. Iba allí para que me gustara Vanda, el barrio, verlo por primera vez, hacer la película más hermosa del cuarto, del barrio, de Portugal, del mundo -eso no es una ambición documental. Entonces, me instalé. Se inició un largo periodo en el que comprendí lo que es el cine, el espacio. Empecé a comprender ese espacio de seis metros cuadrados, ocupado por dos chicas totalmente hundidas, que me dejaban un metro para un trípode, una cámara y un pequeño espejo. Libertad muy vigilada, muy condicionada, y tuve que comprender que me acogían allí pero no totalmente.

Fragmentos extraídos de la entrevista a Pedro Costa publicada en el libro Un mirlo dorado, un ramo de flores y una cuchara de plata.

Pedro Costa es uno de los cineastas más auténticos y personales del panorama europeo. El director portugués se sitúa, en cuanto a relevancia artística, a la altura de directores fundamentales del cine portugués como Manoel de Oliveira y Joao César Monteiro. Pese a la calidad de sus obras, no suelen alcanzar un público ni siquiera intermedio, ya que su visión se suele limitar a filmotecas, museos o festivales. Las afirmaciones del cineasta Montxo Armendáriz en el especial Cahiers Du Cinema dedicado a Tasio (1984) respecto al cine español pueden extrapolarse -en este caso- al cine europeo. En España, el método de distribución actual y en consecuencia el público de las películas que acude a las salas de cine,  tiene dos límites casi imposibles de traspasar: por un lado, encontramos el cine llamado comercial distribuido en multicines, que generalmente necesita de una inversión económica fuerte, -generalmente mediocre y repetitivo- y por otro, el cine difundido a través de festivales y que muy difícilmente llega a traspasar estas fronteras. En un lugar intermedio, encontramos fantásticas y escasas películas -por desgracia, excepciones- que llegan a las grandes pantallas y que (normalmente), con grandes o pequeños presupuestos, según casos, agradan generalmente de igual manera tanto a público como a crítica (p.e. Malditos Bastardos (2009) de Q. Tarantino, Moon (2009) de Duncan Jones, Los abrazos rotos (2009) de Pedro Almodóvar).

Por esa razón, el cine de Pedro Costa es de difícil visionado en España. Por ello, me interesa destacarlo y concederle el mérito que se merece. En este caso, vamos a hablar de No Quarto da Vanda (2000), una coproducción entre Portugal, Alemania y Suiza que muestra la coexistencia de vida y destrucción en el barrio lisboeta de Fontainhas. Una de sus protagonistas, Vanda Duarte, que ya había trabajado anteriormente con Costa en Ossos (1997), exige al director que “retrate el verdadero barrio” y así lo hace, sin censura ni atrezos. Así pues, el cineasta portugués abandona los 35 mm y aquello de lo que normalmente todo director se rodea al llevar a cabo una película -el equipo- para utilizar un aparataje mínimo: durante dos años maneja su cámara digital y graba, en un primer lugar, la habitación de Vanda y, en segundo lugar, aquellos personajes y espacios destinados a desaparecer. Este destino se sitúa en idéntico nivel al de las ciudades que aparecen en Naturaleza Muerta (2000) y las demoliciones de ambas son grabadas de manera sincera, sin más explicaciones. Así pues, también son la “otra cara” de un capitalismo salvaje que deja de lado aquello más humano, en el que algunas personas y algunos lugares van a desaparecer irremediablemente.

Fotos extraídas del libro Un mirlo dorado, un ramo de flores y una cuchara de plata.


4 Responses to “¿Cineastas invisibles? Pedro Costa”


  1. 1 Marc
    28 octubre 2009 a las 22:45

    Per cert, tinc pendent les noves entrades, però sobretot, el groove 2, que encara no me l’he baixat, ara me’n vaig a dormir, però ho tinc en ment.

    P:D: “Su gata lo va a buscal, esto si es serio mi amigo, oye que lio, que lio se va a formal”

  2. 2 frutasingular
    25 octubre 2009 a las 22:05

    És cert tot açò que dius, deu ser una qüestió de fals “estatus” històric. Volem seguir tractant este tema, aquestes pelis que no arriven a estrenar-se a les sales comercials… no sé si es podria denominar cine invisible.

    • 3 Marc
      28 octubre 2009 a las 22:30

      Cine invisible podria ser una bona denominació, però la veig massa carregada de subjectivisme per a “patentar-la”. Sí que arriben al públic, potser a un públic més especialitzat, gens conforme només amb les propostes massives de les grans productores.
      Minoritari el veig massa despectiu, com donant aires de menyspreu tot i ser ben cert el fet de tindre un public més reduït. No sé ben bé com podríem anomenar-lo, m’agrada la càrrega crítica de “invisible”, encara que d’invisible no deuria de tindre res.

      De totes maneres, donar-lo a conèixer amb propostes interessants com el vostre blog és una molt bona manera de difondre la cultura que més entrebancs té per difondre’s.

  3. 4 Marc
    19 octubre 2009 a las 21:32

    Des de temps inmemorables “La grande y unida nación española” ha donat l’esquena a Portugal, potser per demostrar que almenys hi ha algun país europeu “menys ric” i suposadament menys desenvolupat segons els paràmetres econòmics que diuen “quien es el bueno y quien es el malo”, però en el terreny del cine no anava a ser menys i clar està, també marginem al veí.


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