Posts Tagged ‘Cine español

13
Jul
10

Las 2 vidas de Andrés Rabadán (2009) o las múltiples caras de nuestra sociedad

Cartel de la película "Las dos vidas de Andrés Rabadán"

El guionista, productor y director de cine Ventura Durall se adentra por primera vez en el mundo de la ficción con un largometraje titulado Las 2 vidas de Andrés Rabadán (2009). Tras llevar a cabo un documental titulado El Perdón (2008), también basado en la historia de A. Rabadán, Durall vuelve a investigar según sus propias palabras en  “la importancia de las propias vivencias en la formación del yo, el sentimiento de culpa, la capacidad de cambiar la propia estructura y la fuerza redentora del amor” (1).

La historia que nos ofrece este autor se sitúa en la fina línea que separa el umbral de la ficción y la realidad, ofreciendo un film basado en hechos reales, donde lo que se cuenta podría situarse seguramente a ambos lados de este incierto soportal. El guión de esta película ha sido escrito por Ventura Durall (con la colaboración de Enric Àlvarez y Andrés Rabadán); basado parcialmente en los libros Històries des de la presó y Curset DEVI, de Andrés Rabadán; y desarrollado con la ayuda del Centre de Desenvolupament Audiovisual.

Durall se centra en Andrés Rabadán, conocido como “el Asesino de la ballesta”, después de asesinar a su padre con el arma que le valió el mote y hacer descarrilar tres trenes cuando tenía 19 años. Interpretado de manera sobria y destacada por Àlex Brendemül que después de haber protagonizado al anónimo asesino en serie de Las horas del día (Jaime Rosales, 2003), se reencuentra con un personaje similar, pero esta vez mediatizado y vuelto de rosca ya que está en plena inserción social. Éste se encuentra en un momento crítico de su existencia, es decir, el undécimo año que pasa en el psiquiátrico penitenciario donde está cumpliendo una condena de veinte. En este punto aparece Carmen (Mar Ulldemolins), una auxiliar que provoca en Rabadán un cambio importante de actitud que –junto al curso de integración DEVI al que el protagonista acude en el centro penitenciario- adentra al personaje en un viaje interior en el que intenta llegar al fondo de sí mismo y comprender por qué cometió aquél asesinato. Mientras tanto, somos testigos de una peculiar historia de amor entre estos dos personajes, llena de obstáculos, silencios, enemigos y dudas.

En un orden de importancia similar encontramos otros personajes como Sarah (Clara Segura), médica recién llegada a este centro penitenciario y única persona capaz de escuchar y comprender la incertidumbre de Carmen, que también es nueva en su puesto de trabajo. Parece que una mirada nueva sobre el microcosmos que supone esta prisión sirve al director para reflexionar sobre la necesidad o no de este tipo de lugares y la (in)competencia de los algunos de los funcionarios que trabajan en éstas. Entre estas figuras destacan Eva (Cristina García), compañera de Carmen y “Matahari”  (Emilio Mencheta), trabajador apodado así por los internos y  persona encargada de la seguridad y el orden. La utilidad o no de estas condenas y de este sistema penitenciario se pone en entredicho a lo largo de la película y del recorrido que realiza Rabadán junto a su compañero Jordi (Andrés Herrera), personaje cuya mayor ambición es conseguir dar rienda suelta a sus deseos sexuales y sentimentales. Este sentimiento, que será su motor durante toda la película gracias a sus futuras relaciones con Jessi –un personaje femenino que el espectador no llega a ver- y que al verse truncadas provocarán el suicidio de éste.

Todos los elementos de esta trama tienen cabida en un montaje, fruto del trabajo de Martí Roca, que comienza con una introducción en la que Rabadán llega al patio del centro penitenciario, con síntomas claros de estar bajo una fuerte medicación. Segundos después, otro preso le golpea fuertemente hasta tirarlo al suelo, bajo la atenta mirada del resto de presos, sin que el protagonista oponga ninguna resistencia. En segundo lugar, el espectador puede ver el plano de unas palomas que picotean pan en un charco; y una música que suscita cierta tensión sirve de transición para leer unos créditos en los que se explica el contexto de los hechos ocurridos, de los cuales se hicieron eco los medios de comunicación. El texto comienza así: “En el año 1994, Andrés Rabadán se entregó a la policía después de hacer descarrilar tres trenes y matar a su padre con una ballesta…”. Dan comienzo unos títulos de crédito que se intercalan con  planos que nos muestran el tren descarrilado, dibujos entre los que encontramos una relación clara con lo siniestro, fruto de la esquizofrenia que sufría el protagonista y la amargura producida por un padre que maltrataba tanto a su mujer como a su hija; e imágenes de archivo del momento en el que Andrés Rabadán se entregó a la policía tras cometer los delitos ya explicados. Si El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973) nos ofrecía las claves de la trama a partir de dibujos realizados por sus niñas protagonistas, Las 2  caras de Andrés Rabadán (Ventura Durall, 2009) nos ofrece un collage de la situación que vive y ha vivido el protagonista, elemento indispensable a la hora de adentrarnos en este híbrido entre el drama y el cine negro. Así, comienza una película en la que lo primero que el director nos deja ver es, a través de un falso plano-secuencia -compuesto por un movimiento de cámara descendente y un ligero zoom out-, aquello que Rabadán observa desde su prisión: el cielo, una reja y al fondo, Montserrat.

Por otro lado, la película se ilustra con flashbacks de la vida de Andrés: conversaciones con su familia, momentos de su infancia e incluso, el asesinato de su padre. Esta última escena, resuelta con un plano fijo, muestra un suspense pudoroso en el que no vemos el cadáver del padre. También ocurrirá de este modo cuando Jordi se suicide, ya que solamente veremos el dolor de Rabadán (elipsis visual). Pudor que no se muestra a lo largo de toda la película, caracterizada en ocasiones por duros planos de la violencia que se ejerce sobre el protagonista. Estos recuerdos ilustrados con flashbacks llegan a su mente tras pasar por el curso  en el que debe entender “por qué hizo lo que hizo”, intentar explicárselo a Carmen o como consecuencia de algunas de las situaciones que vive. Así pues, la muerte de su amigo Jordi le sitúa en la cocina de la casa de su hermana. Si el padre de Rabadán violaba a su hermana es un hecho que se insinúa a partir de esta escena y que, desde luego, tortura mentalmente a un personaje en plena angustia existencial.

Los personajes de Andrés y Carmen en una escena de la película

Los personajes de Andrés y Carmen en una escena de la película

Las transiciones que conectan los flashbacks con escenas en el centro penitenciario se suelen producir gracias a ciertos sonidos claves en esta película: el ruido del tren y el rotundo cierre de las puertas de la prisión. De hecho, este sonido será el que marque el final de la película tras someter al protagonista a un test sobre su vida por duodécima vez. También las imágenes de Montserrat sirven como hilo conductor en una película en la que existen tres localizaciones fundamentales: por una parte, el centro penitenciario y aquello que se ve desde la ventana de éste (Montserrat). Por otra parte, las situaciones del pasado del protagonista, es decir, su casa, la casa de su padre, la casa de su hermana y las vías de los trenes que hizo descarrilar. En éstas se muestra  de qué manera llevó a cabo esta acción Andrés, con la ayuda de una sierra. Por último, sirve como localización fundamental los viajes de Carmen en los coches de Eva y Sarah desde el centro penitenciario hasta su casa.

El protagonista planea una fuga que también será un punto de continuidad a lo largo de la película. Por esta razón, Rabadán pasa las horas muertas asomado a la ventana de la cárcel,  afilando un pincho de hierro con el que consigue romper las rejas de su celda. Después de ser protagonista de tres huídas, todos los profesionales de la cárcel, incluido el director, dudan de la credibilidad de Rabadán. Se trata de funcionarios cuya desconfianza se muestra en esta película como incapacidad a la hora de ponerse en la piel de los enfermos. Esta insuficiencia solamente es superada por la ingenuidad de la psicóloga (Elena Fortuny) que escribe en la pizarra “¡Siempre positivos!”, la médica recién llegada que aconseja a Carmen, personaje que se enamora de Rabadán, con las siguientes palabras:  “Intenta no juzgarlos por lo que hicieron.  Facilita el trabajo”.

El personaje de A. Rabadán en una escena significativa. Ésta tiene lugar en dos momentos de la película

El personaje de A. Rabadán en una escena significativa. Ésta tiene lugar en dos momentos de la película

La mirada fría, distante y a la vez comprensiva de Durall nos adentra en un análisis de los personajes, clave para entender las subtramas que intentan explicar el por qué de ciertos aspectos del comportamiento humano como la culpa o las “enfermedades mentales”. De esta manera, la hermana del protagonista (personaje interpretado por Tania Roman) se siente culpable después de haber dejado a Andrés solo en casa de la figura paterna. Éste, interpretado por Boris Ruiz, es mostrado como una persona que “destroza todo”, insoportable, es decir, un maltratador que el protagonista tuvo que aguantar durante diez años de convivencia. ¿Podría ser éste uno de los motivos por los que Rabadán llevo a cabo aquellos horribles delitos? La respuesta queda en el aire, ya que esta película se basa en plantear preguntas que podrían tener diferentes respuestas, es decir, verdades con diferentes caras, como las dos caras de Andrés Rabadán. Porque, sí es cierto que los matices de la historia cambian según el ángulo desde donde la mires. Por una parte están las víctimas del delito y por otra el asesino cuyas circunstancias le hacen único. Pero la cuestión no queda aquí ya que los medios de comunicación, la imagen que ofrece al exterior el centro penitenciario y, fundamental, la opinión pública, es decir la visión que la sociedad tiene sobre los hechos, influyen a la hora de tomar decisiones sobre el protagonista.

Finalmente, no parece que solucionar el problema del asesino –para que no vuelva a delinquir- sea aquella acción más importante en el interior del centro penitenciario. Existe algo mucho más importante: dar ejemplo, una imagen de que todo está controlado y sobre todo, dejar claro quiénes son los buenos y quiénes son los malos a través de la televisión. Esta última cuestión es una de las bazas del director, que aprovecha la ambigüedad absoluta de los personajes –tanto dentro como fuera del psiquiátrico- para mostrarnos una historia con tintes de cine negro, donde queda demostrado como, al estilo de Fritz Lang, cualquiera podría ser el asesino. Si a esto le añadimos una fotografía cuidada en la que predominan los claro-oscuros y los contrastes (especialmente dentro de la cárcel) que se oponen a la absoluta luminosidad de los médicos y sus despachos, estamos ante una película gris, cruda y que toma partido ante un hecho: la falsedad con la que se construyen los hechos sociales y su espectacularización en los medios de comunicación masivos.

Finalmente, Carmen será el hilo conductor del futuro de A. Rabadán

Finalmente, Carmen será el hilo conductor del futuro de A. Rabadán

21
Ene
10

Francisco Elías: pionero del cine sonoro en España

Francisco Elías

La biografía de Francisco Elías constituye un apasionante, pero tristemente olvidado caso en la industria del cine español. Tras sus viajes por EEUU y Europa, Paco Elías vuelve a España para realizar Fabricante de suicidios (1928) y la reconocida como primera película sonora del cine español: El misterio de la puerta del sol (1929). Esta película estuvo perdida durante muchos años y actualmente no se conserva entera.  En ésta podemos  observar una mezcla de “fascinación por la máquina” (lugares fabriles, cadenas de montaje) y un “surrealismo expresivo” propio de la época, donde los juegos de palabras (“pimpoyo”, “bambolino”, “La chula de Mataró”) dan un toque humorístico.

Posteriormente, en 1932, junto a Camille Lemoine y José Mª Guillén García, Elías crea en Barcelona los primeros estudios sonoros del cine español. De esta manera, queda atrás la dictadura de Primo de Rivera, nunca debemos olvidar el peculiar contexto del cine español, para adentrarnos en la II República, una de las épocas culturalmente más activas de la historia española. Verán la luz muchas películas de Elías entre las que destacan: Pax (1932), El último día de Pompeyo (corto de 1932), Boliche (1933), Rataplán (1935) y María de la O (1936). Desraciadamente, en 1938, cuando la guerra ya estaba perdida para la República, Elías emigra a México donde también es rechazado por el resto de exiliados debido a su ambigua cualificación política.

El Misterio de la Puerta del Sol

El Misterio de la Puerta del Sol

Las memorias de Elías, testimonio fundamental de la época, fueron rechazadas por la “censura solapada de algunos miembros de los comités de redacción de las editoriales”, según firma José Mª Caparrós Lera en su libro Memorias de dos pioneros (1992). En éste se puede leer una síntesis de dichas memorias junto a las de Fructuós Gelabert (trabajador incansable del artilugio cinematográfico) cuyo reconocimiento institucional comenzó a vislumbrarse tras la muerte de Franco. Elías recibió del rey Don Juan Carlos I la encomienda del Mérito Civil. Emocionado, Paco Elías comentó: “Después de muerto cebada al rabo”. Al poco, subió Adolfo Suárez al poder. El acto conmemorativo, que se celebró en Barcelona a cargo de Joan Francesc de Lasa en octubre de 1976, tuvo un carácter entrañable y como consecuencia, éste publicó una monografía sobre Elías titulada Francisco Elías. Pionero del cine en España (Madrid: Filmoteca Nacional, 1976).

Caserón del film El Misterio de la Puerta del Sol

Caserón del film El Misterio de la Puerta del Sol

[Imágenes extraídas de http://historias-matritenses.blogspot.com]

Sin embargo, según cuenta José María Caparrós Lera, el talón entregado a Elías -con valor de cien mil pesetas- de parte del Ministerio de Información, serviría para comprar los derechos de sus Memorias, cosa que supuso un engaño oficial. La Administración quería cobrarse el “donativo”, pero Elías no lo permitió y las dudas sobre su pensión también siguieron en el aire hasta que le sorprendió la muerte. La historia del cine español y nuestra industria cinematográfica ha ignorado a un auténtico pionero del aparato cinematográfico. Por supuesto, durante los últimos años se han realizado publicaciones que recuerdan incansablemente la figura de este genial autor.  Pero nuestra industria y el plano institucional nunca han puesto a la figura de Francisco Elías en el lugar que se merece, al aldo de otros pioneros del cine como pueden ser los hermanos Lumière o Edison entre otros.

28
Nov
09

“La noche de los girasoles” y una cierta tradición: lo rural y el honor

Escena de “Carne de fieras” de Armand Guerra

Tanto Cifesa como Filmófono son las productoras que mantuvieron la industria cinematográfica española “a flote” durante la compleja década de los años treinta. Cifesa mostraba un cine urbano donde las comedias al estilo Hollywood solían estar interpretadas por la estrella del momento: Imperio Argentina. Por otra parte, Filmófono, que tuvo como hombre fuerte a Luis Buñuel, creó, en general, dramas rurales. Todas ellas son películas populares que tuvieron un cierto éxito, según títulos, en las carteleras del país. A grandes rasgos, el cine realizado en esta época se caracterizó, principalmente, por el tratamiento del honor en la mujer y la muestra de una naciente modernidad protagonizada por la maquinaria. De esta manera, la virginidad de la mujer y su relación con el honor familiar fueron tratadas en obras como La aldea maldita (Florián Rey, 1930), cuando la mujer de un campesino en prisión toma la iniciativa y viaja en busca de un futuro mejor, terminando en una especie de bar de “alterne” de la época. La fascinación por la maquinaria  fue una constante que aparecía incluso en las denominadas “comedias de teléfonos blancos”. El bailarín y el trabajador (Luís Marquina, 1936) comienza con unos planos documentales seguidos de otros que perfectamente podríamos haber encontado en la distopía urbana futurista de la famosa película de ciencia ficción Metrópolis (Fritz lang, 1927). En este momento, es necesario destacar la película Carne de fieras dirigida por  el director de cine y agitador anarquista incansable Armand Guerra, cuyo nombre real era José Estivalis. La película que tratamos se desarrolla en el mundo del circo y en ella cabe destacar la aparición del primer desnudo casi integral en la historia del cine español realizado para salas comerciales -obviamente, no tenemos en cuenta la realización de cine porno erótico que se llevaba a cabo desde hace décadas-.

Sin embargo, el tema recurrente del honor es llevado a la pantalla de manera evidente por diferentes directores desde los inicios del cine hasta la actualidad. Una de las propuestas más interesantes del cine español de los últimos años viene de la mano de Jorge Sánchez-Cabezudo y su película La noche de los girasoles (2005). Un hombre solo huyendo a través de un campo de girasoles en mitad de la noche es el inquietante inicio de este “drama-thriller rural”. En esta película encontramos diferentes historias aparentemente independientes que se interrelacionarán de manera sorprendente gracias a un montaje sencillo pero muy interesante: “El hombre del motel”, “Los espeleólogos” y “Amós el loco”. El personaje de Amadeo, interpretado por Celso Bugallo, es un enclave indispensable para adentrarse en esta apasionante historia. Uno de los muchos temas tratados tiene como protagonista a éste, cabo de la Guardia Civil a punto de jubilarse y encargado del pueblo donde transcurre la acción.  Amadeo, que tiene una cordial relación con su hija Raquel (Nuria Mencia) y el marido de ésta Tomás (Vicente Romero), también miembro de la Guardia Civil, descubre que la aparentemente apacible relación de ambos no se desarrolla como parece, sino que Tomás está involucrado en un oscuro asunto de corrupción y desaparición. Pero, la actitud de Amadeo ante la historia se basa esencialmente en la protección de su hija y del honor de la familia que no debe quedar dañado ante los ojos de la gente. Así pues, esta  historia interna protagonizada por algunos de los personajes  ( Esteban -Carmelo Gómez-, Gabi -Judith Diakhate-, Tomás y Pedro -Mariano Alameda-) es ignorada por los demás. Gabi ha sufrido un intento de violación y todavía en estado de shock ha creído reconocer a su agresor. Las consecuencias serán fatales pero la verdad ya no importa desde el punto de vista de Amadeo, qué ha pasado no tiene ningún sentido cuando la lealtad y respetabilidad está en juego, por ello éste advierte a Tomás: “He dejado el cuerpo. No quiero oír nada, nunca. Y, sobretodo, ni se te ocurra decir ni una palabra a Raquel”. Ésta es una de las escenas con las que concluye “La noche de los girasoles”, un film que trasciende los géneros puros para situarse en una posición entre el cine negro, el drama rural, la historia de amor… o como el espectador quiera reconocerlo, ya que, si miramos el interior de esta historia,  los temas abordados son infinitos y tienen en sus orígenes todo el peso de la tradición cinematográfica española.

04
Oct
09

“El espíritu de la colmena”: susurros, silencios, miradas, sonido del tren

ficha espiritu transito

El espíritu de la colmena es uno de los títulos clave de la filmografía española ya que, entre otras cosas, a partir de su estreno en el Festival de Cine de San Sebastián en 1973, se han sucedido multitud de textos fílmicos y experiencias cinematográficas inspirados directa o indirectamente en ésta. Su director, Víctor Erice, consigue salir de las fronteras estilísticas e ideológicas que definen muchas de las películas de la época y olvidan a los protagonistas damnificados a causa de la insurrección franquista.  De qué manera lleva a cabo esta hazaña es lo más interesante de la película de Erice. Así pues, como ya ha sido señalado en multitud de ocasiones, la infancia se convierte dentro de  esta película en metáfora de la indefensión y en común denominador de la vulnerabilidad.

El espíritu de la colmena… 31 años después es un libro editado por el Institut Valencià de Cinematografia Ricardo Muñoz Suay y que recoge una serie de textos, fruto de las conferencias que diferentes críticos cinematográficos, profesores y escritores -entre otros- ofrecieron en el seminario “Clásicos del cine español” en el año 2003. Algunos de ellos son Javier Marzal Felici, Javier Maqua, Jorge Gorostiza, Eva Parrondo o Santos Zunzunegui. Este último ofrece una visión general sobre la crítica cinematográfica y sobre la película que tratamos en general. De esta manera, Zunzunegui pregunta qué debe releerse (qué debe volverse a ver) y cómo para llegar a una clara conclusión: El espíritu de la colmena forma parte de un reducido grupo de películas a las que se le puede aplicar la fórmula con la que Manoel de Oliveira trataba de definir la dimensión esencial del cine – que le permitía mantener la creencia en el cinematógrafo como arte: “una saturación de signos magníficos bañados en la luz de su ausencia de explicación”.

Esta saturación de signos es consecuencia de la adopción de un sistema de razonamiento por figuras, que es propio de esta película. Zunzunegui agrupa en tres áreas las configuraciones perceptivas observadas en la película de Erice:

1. Organización de la materia a través de una especial gestión de la luz y un cromatismo “amarillento” posiblemente simulador del inetrior de una colmena.

Ana Torrent en El Espíritu de la Colmena

Ana Torrent en "El Espíritu de la Colmena"

2. Organización de la forma a través de efectos estilísticos observables en multitud de planos.

 

3. Configuraciones visuales o auditivas de las figuras (títulos de crédito ydibujos-): susurros, silencios, miradas,  sonido del tren.

En definitiva, encontramos una de las películas iniciadoras del postfranquismo español a través de una apertura hacia la restauración democrática. Víctor Erice -con esta película- seguirá la corriente  de un cine falsamente denominado “rural” y que, entre otras, dará lugar -de manera indirecta- a la increíble película de Armendáriz Tasio. En este punto, no debemos olvidar la carga de un productor único en la historia del cine español, Elías Querejeta, que va a hacer posible -también gracias a créditos del Estado- la aparición de películas como La Caza (Carlos Saura, 1966) o Familia  (Fernando León de Aranoa, 1996). 

 

16
May
09

Coloquio sobre “El extraño viaje”

En este caso os ofrecemos un fragmento del coloquio que siguió a las diferentes conferencias expuestas anteriormente. Asimismo, el escritor y arquitecto Jorge Gorostiza habla sobre sus investigaciones referentes a El extraño viaje. Jorge Gorostiza ha escrito diferentes artículos que suponen un híbrido entre la experiencia fílmica y arquitectónica. Además, Jesús García de Dueñas y Carlos Heredero conversan  sobre las personalidades de Pedro Beltrán y Manuel Ruiz Castillo,  guionistas de El extraño viaje.

09
May
09

Betsy Blair y la “caza de brujas” de los años 50

Joseph McCarthy, miembro del Comité de actividades antiamericanas

Joseph McCarthy, miembro del "Comité de actividades antiamericanas"

Barrido el peligro del nazismo, surgió una nueva y terrible amenaza para la sociedad: el comunismo. A finales de la década de los 40 Hollywood sustituyó a los nazis como los “malos” de las películas por los terribles comunistas, con películas como El telón de acero de William A. Wellman o El Danubio rojo de George Sidney. En 1938, en EEUU se había aprobado la formación del Comité de actividades antiamericanas, una comisión política dedicada a investigar posibles influencias comunistas en la sociedad amelicana. Desde 1947 los grandes estudios colaboraron con el Comité para denunciar la producción de películas prosoviéticas. Walt Disney o Jack L. Warner constituyeron diferentes testimonios que no tuvieron prejuicios a la hora de dibujar un Hollywood lleno de rojos. Posteriormente se han producido diferentes películas que denuncian esta situación y que de alguna manera muestran un “perdón” para todos aquellos profesionales que en su día se vieron afectados por esta persecución. La primera película de una productora clásica (Columbia Pictures) comprometida con el tema fue La Tapadera (1976), dirigida por Martin Ritt. Fue realizada por profesionales que habían estado en las listas negras: el propio director, el guionista Walter Bernstein y actores como Lloyd Gough, Zero Mostel, etc. Woody Allen, protagonista de la película, asume el papel de Howard, un guionista que ayuda a otros compañeros marginados por sus ideales políticos, dejando en el espectador la impresión de que, de haber vivido aquella época, él hubiera actuado de la misma manera.

Cartel de la película El telón de acero de William A. Wellman
Cartel de la película “El telón de acero” de William A. Wellman

El Comité para la primera enmienda, presidido por John Houston, organizó una marcha hasta Washington para protestar por el ataque a las libertades y a los derechos constitucionales que estaban viviendo las gentes del cine. A las protestas se unieron Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Gene Kelly, etc. Esta “caza de brujas” del senador McCarthy dejó a su paso un amplio número de buenos profesionales sin empleo como Charles Chaplin, Fritz Lang o John Huston, que se veían obligados a emigrar a Europa para seguir trabajando.  La actriz estadounidense Betsy Blair -conocida en EEUU principalmente por su matrimonio por el actor y bailarín citado anteriormente Gene Kelly-  supone un caso paradigmático actualmente ya que el pasado 13 de marzo falleció en Londres a los 85 años. Esta actriz tuvo que abandonar su país  tras aparecer en la lista negra de la “caza de brujas”, Abandonaba así una carrera iniciada con Cukor (Doble vida) y Mankiewicz (Un rayo de luz), para iniciar una trayectoria europea en la que destacarían sus trabajos para Antonioni (El grito), Tony Richardson (Delicate Balanced) o Bardem. Su papel de solterona de provincias en Calle Mayor quedaría como uno de los más importantes.

Betsy Blair con José Suárez en una escena de Calle Mayor

Betsy Blair con José Suárez en una escena de "Calle Mayor"

Pero, la ideología de estos grandes estudios ha seguido desde aquel momento una senda conservadora en la mayoría de sus producciones y como claro ejemplo sólo tenemos que observar la mayoría de las películas que invaden la cartelera cada semana, y que en su gran mayoría son decididamente comerciales. De esta menera, siguen la corriente cultural aceptada mayoritariamente en nuestra sociedad. En la actualidad, no son los gobiernos los que censuran sino la industria que margina productos independientes y muy interesantes poque su exhibición en las salas no aporta suficiente rentabilidad. Este sitema dominante aún no ha llegado a comprender hoy en día la magnitud de una artista y militante tan relevante como Betsy Blair.



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