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08
Nov
09

Dependencia e inspiración: Una mirada a John Mayall’s Bluesbreakers with Eric Clapton (1966)

La influencia de la música afroamericana en los músicos británicos se remonta a los años 40. Los ritmos y melodías del blues y el jazz comenzaron a llegar con fuerza al Reino Unido en buena medida por la presencia en Inglaterra de soldados negros americanos, por las radios americanas y por la creciente importación de discos. Los músicos británicos se fascinaron poco a poco por aquella música y surgieron grupos que trataban de recuperar el sonido original de grabaciones antiguas así como otros que partían de aquellos discos para crear sus versiones actualizadas.

Louis Armstrong

Humphrey Lyttleton (1921-) –trompetista y director de orquesta- formó uno de los primeros grupos de jazz. Según sus propias palabras, “era un movimiento de restauración porque quienes lo tocábamos, y yo era uno de ellos, teníamos la idea de que íbamos a partir de donde lo habían dejado Jelly Roll Morton y toda aquella gente.” Tocaban, por tanto, un hot jazz que se había grabada en EE.UU. desde los años 20 en ciudades como Chicago, por músicos como King Oliver, Louis Armstrong y el citado Jelly Roll Morton. En este sentido, podemos escuchar Bad Penny Blues, una canción con piano-boogie con la que Humphrey no quedó contento en primera instancia por cuestiones de sonido pero que con el trabajo del productor Joe Meek logró entrar en las listas de éxito y convertirse en un tema de referencia que incluso los Beatles transformarían para hacer su Lady Madonna en 1968.

Ken Colyer (1928-1988) fue otro de los músicos destacados de aquella época. En palabras del trompetista y líder de orquesta Chris Barber –que tocó con él- Ken Colyer “era un enamorado de George Lewis y la música arcaica de Nueva Orleans.” De hecho, Colyer llegó a viajar hasta Nueva Orleans sin permiso de trabajo ni de residencia para tocar con los ancianos negros y adoptar su forma de tocar. El propio Clapton escuchaba ya los temas de Ken Colyer: “Ken Colyer era lo más parecido a George Lewis que se podía encontrar a este lado del charco.” Big Bill Broonzy fue otra de las grandes referencias para los músicos británicos porque fue uno de los primeros artistas negros en viajar a Inglaterra alrededor de 1950 0 1951, anunciado como “el último gran músico del Mississippi.”

Sister Rosetta Tharpe

Más tarde, en 1957 llegó a Inglaterra Sister Rosseta Tharpe con su guitarra eléctrica Fender. La hermana Rosseta marcó un punto de inflexión por su fuerza e influyó en los músicos que marcarían los British Sixties como Eric Burdon: “en aquella época, Sister Rosetta Tharpe tuvo una gran influencia en mi vida. Cantaba canciones de gospel, tocaba una guitarra eléctrica y tenía un hammond B3 y una batería como parte de la música de la iglesia que era.” Brownie McGee llegó también en el 57 y un año más tarde el artista que lo transformaría todo definitivamente, Muddy Waters. Muchos de los artistas negros que llegaban a EE.UU. –que siguieron haciendo giras a lo largo de los años 60- como John Lee Hooker, Sonny Boy Williamson II, Howlin’ Wolf o Lightnin’ Hopkins dieron conciertos e incluso grabaron discos junto a músicos ingleses que aprendieron y mejoraron su forma de interpretar aquella música que amaban.

John Mayall se convirtió en una de las figuras clave como representante del blues blanco británico a lo largo de los años 60. De un modo similar a Paul Butterfield en EE.UU., Mayall consiguió aglutinar a una serie de grandes músicos como los guitarristas, Eric Clapton, Peter Green y Mick Taylor además de John McVie o Mick Fleetwood que terminarían formando Fleetwood Mac entre otros. En palabras de Clapton, “John Mayall ha creado una increíble escuela de músicos.” Sus cualidades como líder exigente se asentaban sobre su amplio conocimiento de la historia del blues así como en su carácter multi-instrumentista. Mayall tocaba el piano, el órgano, la armónica y la guitarra y tenía a su disposición una vasta colección de discos. Su padre –también guitarrista- tenía su colección particular de blues y jazz y Mayall pronto empezó a conseguir discos americanos de importación a través de la revista de música Vintage Jazz Mart. Eric Clapton recuerda que iba hasta la casa de Mayall para escuchar discos que, de otra manera, no habría podido escuchar. El mismo Clapton admite: “yo vivía en una especie de armario en la parte superior de su casa, y me pasaba el día mirando su colección de discos, escuchando cosas y decidiendo lo que iba a tocar el grupo” y Mayall recuerda que solían reunirse para escuchar discos los sábados por la noche, “y pasábamos la noche escuchándolos todos.”

Durante aquellos años había un club emblemático y sudoroso en Londres llamado Flamingo dedicado a la música negra; tanto blues como jazz y R&B, ska, reggae y beat. El Flamingo era un club principalmente afroamericano al que acudían en masa los soldados negros americanos que se sentían como en casa. Fue allí donde Alexis Korner empezó a tocar versiones y nuevas composiciones de blues. Clapton recuerda aquellos días: “La primera vez que vi a un inglés tocar la guitarra eléctrica fue cuando Alexis Korner.”  Todo lo que sucedía musicalmente en el Flamingo alimentó a los jóvenes Clapton y Mayall y a toda una serie de músicos blancos que terminarían subiendo al escenario del club.

Antes de grabar John Mayall’s Bluesbreakers with Eric Clapton, Clapton había estado en los Yardbirds. Abandonó el grupo por la inclinación más popera y comercial que estaban tomando y encontró en Mayall una figura paterna –era 10 años mayor que él- y un entorno en el que poder desarrollar sus habilidades como guitarrista. Sobre la separación de Yardbirds, Clapton dijo: “Había tenido un problema en un grupo llamado Yardbirds y me fui de manera muy notoria. Me enfadé y decidí no seguir porque ellos querían un éxito, y yo era muy consciente de que tenía una misión, una misión de blues. Y dije: Bueno, me largo. Lo dejo.” En aquella época Clapton estaba profundamente interesado en el blues y en la forma de tocar de los guitarristas negros y formó su propio estilo solista a partir de ellos. Tal vez por ello Mayall valoró tanto su entrada en el grupo: “cuando Eric Clapton entró en el grupo lo revolucionó todo porque era una persona que conocía la música perfectamente, conocía las sensaciones y le daba el toque idóneo que nadie más parecía poseer en aquella época.”

El disco John Mayall’s Bluesbreakers with Eric Clapton es una buena muestra del blues de gran nivel registrado en Inglaterra durante los 60. Publicado en el 66 y muy valorado desde entonces por la crítica, el disco sirve como modelo para ilustrar a grandes rasgos los aspectos habituales del blues británico de los 60. Una de las cosas que llama más la atención es la cantidad de versiones de canciones de negros americanos que se realizan no sólo en este disco en particular sino en líneas generales. La primera es All Your Love, compuesta por Willie Dixon y Otis Rush e interpretada por Rush. Se trata de un blues menor lento con un cambio de ritmo a mitad canción. Le sigue Hideaway, el gran éxito instrumental de Freddy King al que Mayall le añade órgano. Clapton, por su parte, empieza con una lectura bastante literal de la canción y, poco a poco, va introduciendo recursos propios. La siguiente versión es What’d I Say, uno de los clásicos de Ray Charles interpretado con Mayall al órgano y un cierto toque psicodélico. Aciertan los bluesbreakers en no querer imitar a Ray y le dan un toque propio. Además, como novedad hay un solo de batería jazzístico extenso a mitad de la canción y que se enlaza con el potente riff de Day Tripper (Beatles). Ramblin’ on my mind, cantada por Clapton con Mayall al piano, es un arreglo de la composición del célebre Robert Johnson. Por último, vale la pena comentar Another Man, una réplica con letra distinta de Baby Please Don’t Go interpretada a lo Sonny Boy Williamson II, con armónica, voz y unas palmas que llevan el ritmo. Pone en evidencia el interés de Mayall por el blues crudo y los sonidos del Delta.

De las composiciones propias destaca la contribución de Mayall en la animada Key To Love acompañada por una sección de vientos y Little Girl, con un registro más pop pero con unos arreglos de voz y guitarra cuidados con Clapton doblando la voz de Mayall. También Have You Heard es otra composición de Mayall; un blues lento que se inicia con un solo jazzy de saxo. Completan el disco la instrumental Steppin’ Out en la que destaca la guitarra solista de Clapton y el trabajo de Mayall al órgano como acompañante y solista; It Ain’t Right que está muy próxima al rockabilly tanto por la batería como por la guitarra a la que se añade, una vez más, la armónica de Mayall; Parchman farm es una canción de R&B con llamada y respuesta entre voz y harmónica y Double Crossing Time un respiro al piano con un tempo más lento.

En definitiva, el disco John Mayall’s Bluesbreakers with Eric Clapton es un gran disco que refleja no sólo toda una época del blues-rock británico sino también un punto en la trayectoria de emulación que se había iniciado en el Reino Unido bastantes años atrás. En efecto, los ingleses llevaron al blues a otra dimensión transformándolo superficialmente la mayoría de las veces, acercándolo a otros estilos, añadiendo sonido y sobre todo técnica. Si el jazz y los blues con el que ellos habían crecido eran para los negros una manera natural de vivir enmarcados en unas condiciones sociales y económicas concretas, los ingleses convirtieron el blues en un estilo que ya no estaba necesariamente ligado a una forma de vida.

La figura de bluesman que había caracterizado al blues desde sus inicios con un hombre y su guitarra dejó paso a formaciones más amplias ya en el mismo Chicago con las grandes bandas de Muddy Waters o en Kansas City con la sofisticación y el piano-acompañante de Big Joe Turner. Ahora, poco a poco, el blues pasaba a estar cada vez más en manos de grupos integrándose en el modelo de bandas que marcaría la música a partir de los 60 (véase The Rolling Stones, The Beatles, The Animals, Spencer Davis Group, Cream, Led Zeppelin…). Todos ellos ayudaron a que aquellos músicos del Mississippi pudieran seguir vendiendo discos y dando conciertos pero se llevaron toda la popularidad, el éxito y la fama explotando el blues y transformándolo algunas veces…y otras no.

*La mayoría de las citas están extraídas del documental Rojo, Blanco y Blues dirigido por Mike Figgis.

Artículo publicado en Alterzoom

Descarga John Mayall’s Bluesbreakers with Eric Clapton

Descarga Sister Rosetta Tharpe – Complete Recordings:

Vol. 1 (1938 – 1943) / Vol.2 (1943 – 1947) / Vol.3 (1947 – 1951)

Descarga Louis Armstrong and the All Stars at Pasadena

Descarga Jelly Roll Morton – Piano Rolls

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14
Jun
09

Blues Instrumental: Freddie King y Hideaway

Hideaway es uno de los grandes temas instrumentales del blues y se ha convertido ya en un standard que interpretan aficionados de todo el mundo. Freddie King fue el primer en grabarla incluida en su fantástico álbum instrumental Let’s Hide Away and Dance Away With Freddie King. En este disco podemos deleitarnos con el estilo de guitarra de Freddie fruto de la combinación del estilo tejano –nació en Texas en 1934- y el blues de Chicago –su familia se trasladó a Chicago cuando él tenía 16 años-. Freddie King consiguió llevar la canción al número 5 en las listas de R&B y al número 29 en las listas de pop, algo que no había conseguido ningún artista de blues hasta el momento. El nombre de la canción proviene de Mel’s Hide Away Lounge, un club de blues del Chicago de aquella época. Además de Hideaway que se convirtió en el gran éxito del disco, Let’s Hide Away and Dance  Away With Freddie King contenía la genial –y también muy versioneada- The Stumble. Se trata de un disco que sigue siendo un gran ejemplo de blues moderno e instrumental con el que disfrutar.

Freddy King - Let's Hide Away and Dance Away With Freddy King

Freddy King - Let's Hide Away and Dance Away With Freddy King

Aunque en los créditos de la canción figuran Freddie King y Sonny Thomson (pianista), Freddie dijo en una entrevista que la canción provenía de Hound Dog Taylor. En efecto, Jake Harris, el armonicista de Magic Sam, dijo: “En aquellos tiempos, Sam y yo tocábamos en Mel’s Hideaway. De ahí viene el Hideaway de Freddie King. Nosotros se la quitamos a Hound Dog Taylor y Freddie King nos la quitó a nosotros. Solía ser nuestro tema, el tema de Magic Sam y Freddie solía venir y tocar con nosotros en jam hasta que aprendió la canción.”

En cualquier caso, el sonido cercano al R&B de Freddie King, su impecable buen gusto y solvencia como guitarrista y front-man, además del respaldo de su banda multirracial le convirtieron en una referencia escencial para el blues británico de los años 60. De hecho, los grandes guitarristas ingleses como Eric Clapton, Jeff Healey, Peter Green y Gary Moore hicieron su propia versión Hideaway y de The Stumble. Pero además de cruzar el charco, la influencia de Freddie King afectó notablemente a otros grandes del blues nacidos en Texas como Stevie Ray Vaughan y Johnny Winter que también han interpretado Hideaway.

Os dejamos con las distintas versiones destacadas que se han hecho de la canción: La versión original de King en primer lugar.

Después la versión de John Mayall’s Bluesbreakers con Eric Clapton marcada por el sonido de órgano de Mayall y la versión cañera de Jeff Healey con el slide.

Por último, las versiones “americanas” Stevie Ray Vaughan -que la enlaza con su Rude Mood- y Johnny Winter con una versión muy libre -y es de agradecer- que se prolonga hasta los 9 minutos.


Descarga Let’s Hide Away and Dance Away With Freddie King

Descarga John Mayall’s Bluesbreakers With Eric Clapton

28
May
09

El blues y el virtuosismo de Gary Moore estuvieron en Valencia

A menudo se ha dicho que Gary Moore es el guitar hero del blues y le han definido como un guitarrista de Heavy Metal tocando Blues. El caso de Moore es curioso y extraño porque ha sido capaz de combinar distintos estilos alejados entre sí a lo largo de su carrera como el blues, el hard rock, el jazz fusión/rock progresivo, la música celta y las baladas inmortales. El guitarrista y cantante irlandés comenzó su larga carrera en el rock en los setenta siguiendo la estela de músicos como John Mayall, Peter Green, Jimi Hendrix o Albert King. Empezó a tocar la guitarra con 10 años, se obsesionó con ella y admite que a los 14 ya la dominaba. Más tarde pasó por diversos grupos –incluyendo una breve estancia como guitarrista de Thin Lizzy- y publicó varios álbumes de hard rock como Victims of the Future (1984)Wild Frontier (1987) –dedicado a Phil Lynott- y After The War (1989).

Ahora Gary declara que el rock duro no significa “nada” para él y que “si eras guitarrista en los ochenta y querías tener una carrera tenías que tocar rock duro. Al final de los ochenta descubrí que no pertenecía a ese mundo, ni a sus grandes producciones, y decidí alejarme”. Sólo un año después de After The War, Gary Moore publicó Still Got The Blues que resultó ser, no sólo una nueva declaración de principios sino también su disco más exitoso. En el disco Gary trató el blues desde un enfoque rockero mezclando los planteamientos clásicos del blues con su virtuosismo acumulado. “Cuando grabé Still got the blues sé que aun estaba tocando demasiado” admite Gary. “Es fácil pensar que puedes llegar y tocar igual que siempre has tocado. Creo que debería haberme tomado un par de años de descanso antes de grabar este disco pero creo que al mantener la actitud rockera conseguí atraer a muchos fans especialmente a los más jóvenes.” De hecho, su tipo de blues también provocó críticas negativas de los sectores más puristas pero dos clásicos –estos sí enaltecidos por la crítica- como Albert King y Albert Collins le brindaron su colaboración; el primero en Oh Pretty Woman y el master de la telecaster en Too Tired.

La parcela rockera del blues quedaba cubierta con Walking by Myself, Moving on y Texas Strut y en el blues más clásico Gary cumplía con nota en Too Tired –versión de Johnny Guitar Watson-, Stop Messin’ Around –versión de Peter Green-, That Kind Of Woman -junto a George Harrison- y el clásico de Otis Rush All Your Love. Incluía también varios blues lentos y sin distorsiones como As the years go passing by y Midnight Blues y todavía le quedaba hueco para el baladón que da título al disco y para homenajear a su querido Albert King en King of the Blues. “Albert podía ser un poco capullo, pero siempre me dijo que Stevie Ray i yo éramos sus ahijados, que quería vivir lo suficiente para vernos tocar juntos. Te hacía la vida difícil pero lo hacía con buena intención, intentaba enseñarme como hacer las cosas y sus consejos fueron muy válidos.” Pero tras la desgraciada muerte de Stevie Ray Vaughan en el mismo año 90, Still Got The Blues y discos como After Hours (1992), Blues Alive (1993) y Blues For Greeny (1995)  colocaron a Gary como su heredero natural.

La gira de su último disco, Bad For You Baby, le ha traído a distintas ciudades españolas. El pasado 18 de actuó en Valencia, donde no tocaba desde que lo hiciera con Colosseum II en el 78. Debido a la falta de salas adecuadas operativas, el concierto de Gary tenía el peor problema antes de que comenzase: el Palacio de Congresos no es lugar para conciertos festivos. Quedaba todavía como incógnita la combinación de blues y baladas que configuraría el tracklist. Empezó bien con Oh pretty woman y poco después la fantástica Since I met you babe. Tocó Too Tired y una versión demasiado ralentizada de All Your Love. Reservó Walking By Myself para el final y entremedias tocó un par de temas de su último disco Bad For You Baby. No pudo faltar Parisiene Walkways –probablemente su gran balada- que dejó acertadamente para después de los bises y sorprendentemente no tocó Still got the blues. Creo que Gary brilló en aquello que mejor se le da –o que más nos gusta a los amantes del blues- pero cortó el ritmo con blues lento y alguna balada de más durante el grueso del concierto. Por otra parte, su increíble dominio y virtuosismo de la guitarra destacó durante las canciones pero quizás –por el bien del espectáculo- hubiese sido mejor no alargar los finales para recorrer de arriba abajo el mástil sin ni siquiera el apoyo de su grupo.

Eché de menos canciones como Futher On Up The Road y la increíble The Stumble -una gran obra instrumental en la que Gary demuestra todo lo que sabe hacer- pero agradecí un final potente al que se sumó Otis Taylor con su inspirada armónica. Además, parece que los años no hayan pasado para Gary Moore que sigue cantando y tocando en plenas condiciones a sus 57 años.  Gary utilizó 5 o 6 guitarras distintas –la mayoría Gibson- de su colección de 65 y demostró –casi 20 años después de Still Got The Blues– que, sin lugar a dudas, su nombre debe figurar al lado de otros grandes del blues como Eric Clapton, Peter Green, John Mayall o Stevie Ray Vaughan. “Estoy contento del lugar que ocupo en el esquema general de las cosas, aunque me siento como un outsider”, comenta Gary. “Pero uno no quiere ser Eric Clapton –quiere ser Jeff Beck. Nunca ha tenido el éxito que ha tenido Eric, así que mantiene su motivación intacta. Creo que es mejor así que ser rico, vago y complaciente.”

 

 

Descarga Gary Moore – Still Got The Blues

 Versión del clásico de Louis Jordan, Caldonia, junto a Albert King y Albert Collins.  




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